Lo peor que puedes hacer es creer que siempre serás esclavo del cigarro y que no vale la pena ni siquiera intentarlo. Vencer el miedo a dejar de depender de algo es el primer paso para vivir como siempre has querido: sin sentirte cansado al dar unos pasos, sin bañarte en perfume para disimular el olor que ya tienes impregnado en la piel e incluso recuperar esas relaciones que creías perdidas por causa de la nicotina. Recuerda que todo lo que piensas es lo que atraes. No basta con repetir las frases como si fueran mantras, tienes que reflexionarlas y vivirlas. Aquí tienes diez pensamientos que te serán de gran utilidad en tu liberación del cigarro.